Cuando un Proyecto Deja de Ser Solo un “Proyecto” y se Convierte en una Entidad Reconocible
Existe un doble papel cuando hablamos de diseño visual para proyectos científicos y académicos. El primero está relacionado con la manera en que el proyecto será percibido por la sociedad, ya sea por la comunidad académica o por el público en general.
Desarrollar una identidad que parte de características como los colores, un logotipo propio y una construcción visual coherente es importante porque el proyecto deja atrás esa dimensión puramente textual en la que muchos proyectos académicos permanecen —generalmente limitados a artículos científicos— y pasa a convertirse en una entidad por derecho propio.
El proyecto deja de ser simplemente “un proyecto” y se transforma en algo reconocible, con identidad propia. Esto es importante porque permite presentar la temática de una manera que vuelve el proyecto algo tangible y concreto. Gana presencia, personalidad y capacidad de ser recordado.
Sin embargo, existe un segundo beneficio igualmente importante, que ocurre dentro del propio equipo de investigación. Cuando hablamos de un proyecto con marca, es como si los investigadores formaran parte de una organización. La marca genera un sentimiento de pertenencia entre quienes participan en el proyecto.
Las personas comienzan a verse como parte de algo que tiene nombre, características, principios y objetivos claramente definidos. Esto cambia la forma en que el equipo se relaciona con el propio proyecto. Surge una percepción más fuerte de identidad colectiva.
Y esto va mucho más allá de la estética. No se trata simplemente de “verse bien”. Se trata de construir significado y ayudar a que los investigadores reconozcan el proyecto como algo de lo que realmente forman parte.
El Diseño Visual es Solo la Parte Visible de Algo Mucho Más Grande

Cuando DataShipper trabaja en la construcción de una marca para un proyecto académico, el proceso no comienza eligiendo colores o diseñando un logotipo.
El primer paso es una investigación profunda junto con los investigadores involucrados. Buscamos comprender las diferentes perspectivas sobre el proyecto, sus objetivos científicos, los valores del equipo, lo que cada persona persigue y hasta qué tipo de reconocimiento espera obtener dentro de esa iniciativa.
Además, buscamos comprender aspectos más subjetivos. Preguntamos qué características harían que una persona reconociera el proyecto. Si ese proyecto fuera un ser humano, ¿cómo sería? ¿Más serio? ¿Más técnico? ¿Más accesible? ¿Más cercano a la sociedad? ¿Más académico?
Son preguntas que ayudan a revelar la personalidad del proyecto.
También exploramos elementos que están directamente relacionados con el trabajo desarrollado. En el proyecto CAIPORA, por ejemplo, las personas asociaban naturalmente el nombre con el propio personaje folclórico Caipora. En el proyecto ATIIM, los investigadores vinculaban fuertemente la iniciativa con los granos de polen. En AERIS, surgieron referencias relacionadas con la recolección de datos en campo, los aerosoles atmosféricos e incluso los colores del cielo durante el amanecer y el atardecer en atmósferas cargadas de aerosoles.
Por lo tanto, existe un trabajo cualitativo muy sólido. No se trata únicamente de expectativas y sentimientos, sino también de símbolos, referencias y elementos que tienen significado para ese grupo específico de investigadores.
Todo esto contribuye posteriormente al proceso creativo: colores, tipografía, logotipo, tono de voz e incluso la definición de la personalidad de marca, es decir, cómo sería esa marca si fuera una persona.
Este proceso también revela algo extremadamente importante: los principios y valores humanos presentes dentro del proyecto científico.
Al final, el trabajo visual es casi una consecuencia de algo mucho más grande. Lo que realmente se está construyendo es una identidad capaz de representar la cultura del propio proyecto.
Haciendo una analogía con las empresas, es como si estuviéramos creando una organización teniendo en cuenta la cultura de todas las personas que participan en ella.
Cuando la Identidad Visual Deja de Ser Estética y Comienza a Generar Productividad y Alcance

El proyecto CAIPORA es un ejemplo muy claro de ello.
Pasó de simplemente presentar resultados científicos a desarrollar una estrategia completa de presencia digital. El proyecto obtuvo un sitio web estructurado, secciones de noticias, contenidos accesibles para el público general, áreas específicas para datos científicos y una identidad visual consistente.
Además, existía un desafío importante: el destino final del proyecto era el Ministerio de Salud de Brasil. En otras palabras, necesitábamos construir algo que transmitiera innovación y diferenciación, pero que al mismo tiempo dialogara visualmente con las características institucionales del Gobierno Federal.
Esto generó un delicado equilibrio entre innovación, reconocimiento e institucionalidad.
Una vez consolidada esa identidad, todo comenzó a avanzar con mayor rapidez. Las redes sociales pudieron crearse rápidamente. Los estándares visuales para presentaciones, artículos, talleres y materiales impresos ya estaban definidos.
Los materiales comenzaron a producirse de manera mucho más fluida porque existía una base sólida detrás de ellos.
Fondos para reuniones virtuales, presentaciones en PowerPoint, banners, piezas gráficas y materiales de divulgación comenzaron a seguir naturalmente una línea visual coherente. Esto genera reconocimiento y permite que cualquier integrante del proyecto produzca materiales manteniendo una identidad consistente.
Otro aspecto importante de CAIPORA fue la accesibilidad digital. El proyecto fue desarrollado con un fuerte enfoque en accesibilidad, incluyendo recursos en Lengua Brasileña de Señas (Libras), compatibilidad con lectores de pantalla y otras buenas prácticas fundamentales en entornos digitales.
Aunque la accesibilidad no sea necesariamente un elemento “visual”, surge de los principios definidos desde el inicio del proceso. En ese sentido, también forma parte de la identidad del proyecto.
Este compromiso fue altamente valorado por el Ministerio de Salud.
El Primer Paso es Elegir un Nombre que Tenga Significado

El principal consejo para los investigadores que todavía subestiman la importancia de este tipo de construcción es comenzar por lo básico: darle al proyecto un nombre que tenga significado y propósito.
Nombrar un proyecto es una etapa extremadamente importante porque deja de ser simplemente “un proyecto destinado a hacer algo” y se convierte en una entidad con identidad propia.
Ese nombre debe ser único. Es importante investigar para evitar conflictos con empresas, marcas o incluso otros proyectos académicos ya existentes.
También debe ser fácil de leer y de recordar.
CAIPORA es un buen ejemplo de ello. Es un nombre altamente memorable. En el caso de CAIPORA, cuando DataShipper se incorporó al proyecto, el nombre ya había sido definido, por lo que nuestro desafío consistió en construir toda la identidad a partir de él. En otros proyectos, hemos participado incluso en el proceso de definición del nombre desde el comienzo.
Independientemente del momento en que ocurra, siempre existe la búsqueda de algo que tenga significado, porque todo lo que vendrá después se construirá sobre ese nombre.
Al final, lo más importante es que las personas puedan verse reflejadas dentro de él.


